Sería muy fácil hacer causa común con Los Negativos (esta revista cumple los requisitos necesarios como para hacerlo); adoptarlos como estandarte local del rock-comprometido-con-la-historia que parece estar pugnando por salir a flote en los cinco continentes. También sería injusto. Y tan tendencioso como vulgar. Pues el debut de estos barceloneses supera con creces el tópico folklórico, el revival psicoasténico, la nostalgia falaz. Va más allá gracias a una estupenda colección de canciones tan ingénuas como aprovechables; despunta con aliento propio apoyándose en instrumentaciones y arreglos obviamente inspirados en los de épocas más felices pero asímismo originales y hasta sorprendentes; existe en una coordenada espacio-temporal propia aún bebiendo en la cultura sixties delimitada por los Byrds, Michael Caine, las minifaldas o las películas de Pili y Mili.
En efecto, el feeling de algo como Moscas y arañas es francamente psicótico, la melodía de El Club del Cerdo Violeta es puro Beatles y temas como Stop, No soy yo (la psicoastenia) o Pasando el tiempo se estructuran sobre evidentes yeyeísmos. Pero Alfredo Calonge, Carlos Estrada, Roberto Grima y Valentín Morató no necesitan de tales artilugios para convencerme de su valía, aunque naturalmente no voy a ser yo quien les acuse de soñar despiertos rememorando los días en los que los Bravos, los Salvajes y los Brincos introducían los sonidos beat en esta singular península, que por aquel entonces, y gracias a mediocres cinrcunstancias histórico-políticas, sí estaba más cerca de Africa que de Europa. El viaje alucinante que nos proponen Los Negativos pasa evidentemente por el swinging London y recala en la California folk-rock, pero llega finalmente a un puerto que nos cae mucho más cerca: la Barcelona años 60 de flequillos ridículos, pantalones acampanados, cubatas de ginebra local y tardes perdidas en la boite de turno; experiencia que ni ellos ni nosotros vivimos directamente, éramos demasiado enanos como para que nuestros padres nos permitieran algo que no fueran sesiones dobles en un cine de barrio, pero sí hemos conocido a través de la televisión, la radio, etc.
Este disco podría muy bien llamarse En busca del tripi perdido, pero su título es Piknik Caleidoscópico y nos presenta a un extraño conjunto que, a parte de dominar la estética de tiempos pasados y servirse de notables efectos sonoros típicos de la imaginación de aquella prodigiosa década ( el sonido Voxx de amplificación, las armonías vocales entre pop y surrealistas , cintas pasadas al revés, etc. )sabe el terreno que pisa. Tiene sus más y sus menos, sus momentos flojos y sus logros, pero ante todo provoca sonrisas de complicidad, despierta la curiosidad, interesa. Tal y como está el patio nacional
( no puede decirse que estemos viviendo un buen momento en cuanto a nuevos grupos) esto ya es mucho. Quedan graduados en underground con notable por esta universidad en papel impreso. Espero ansioso su tesis doctoral. (Ruta 66 - Ignacio Julià)
- 1. ¡Stop!
- 2. ¿Quién aplastó la mariposa?
- 3. No soy Yo (La Psicoastenia)
- 4. Graduado en Underground
- 5. Cigarras Panameñas
- 6. En una habitación realmente pequeña
- 7. Moscas y Arañas
- 8. Pasando el tiempo
- 9. Viaje al norte
- 10. Un dia especial
- 11. Mágico Victor
- 12. El Club del Cerdo Violeta
- 13. Haciendo Surf en mi mente
- 14. Cansados y decaídos